¿Es, el Presidente
Juan Manuel Santos, buen o mal presidente?
Por: Yesica Montes Cervantes
A
ciencia cierta, ¿acaso hay un manual de requisitos para segmentar una buena
persona y a una mala persona? Yo, no lo
conozco. Todos tenemos una forma de ser que caracteriza, identifica y
diferencia del resto y eso nos hace únicos seamos buenos o malos.
“Cada
quien habla como le va en la fiesta”, dice mi mamá. Es por eso que hay grupos a
favor de Santos y en contra de él, y lo que no nos interesa adorar a ningún
político. Santos, como toda figura pública, ha tenido sus altibajos durante su
mandato que han generado controversia en todos los ciudadanos que esperamos
ilusionados que, por fin un presidente, nos saque de medio siglo de violencia y
corrupción. ¿Qué tiene de malo? Mala la dirección de su gobierno que se desvió.
Sus propuestas fueron unas, pero la reducción del desempleo y de la pobreza, no
lo eran y aún así tuvieron relevancia durante estos años. Es así, como su
apuesta por beneficiar a los ciudadanos con mas subsidios de vivienda, ha sido
la más clara y fructífera en su administración. Desde principios del año en
curso, Santos anunció la inversión de 1 billón de pesos el programa ‘Mi casa
ya’ de lo que alrededor de 50 mil colombianos se han estado beneficiando. Otro
aspecto que no fue promesa de campaña, fue el mejoramiento de relaciones con
los países vecinos, como por ejemplo, el acercamiento que tuvo semanas atrás
con el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela con el fin de
reabrir la frontera colombo – venezolana luego del abrupto cierre que detuvo el
comercio y desamparó a los ciudadanos que habitan cerca de la frontera a lado y
lado.
Así
mismo, otro rasgo desfavorecedor para el presidente es la falta de claridad en
sus declaraciones. Ese desliz de “el tal paro agrario no existe”, aparte de
crear demasiado enojo en la población tanto del gremio campesino como de los
demás, evidenció falta de claridad hacia un norte supuestamente trazado que
dejó mucho que pensar para con el futuro de su mandato.
Mientras
que muchos piensan que Juan Manuel Santos ha sido un mal presidente, pero no
hay que desmeritar que el proceso de paz liderado en su gobierno ha sido el más
acertado y que el mejor se ha acercado al cese de fuego prometido por las FARC.
Si bien es cierto que mandatarios anteriores como Betancur, Gaviria y Pastrana
se esforzaron para lograr la tan anhelada paz, sólo hasta Santos hemos podido
ver una estrategia clara que incluye una hoja de ruta acordada con las FARC,
temas específicos y unas reglas de juego que permiten que las negociaciones no
sean usadas por la guerrilla para fortalecerse, por ejemplo, negociar sin parar
las acciones militares.
Entonces,
si soy un campesino, que siempre ha vivido en el campo y sostiene a su familia
gracias al mismo, debo pensar que el presidente Santos ha sido un mal
presidente porque ha descuidado el sector agropecuario. Permitió que el famoso
TLC (Tratado de Libre Comercio) trajera insumos de afuera despojando los de
nuestro país debilitando el trabajo de la mano de obra y de sus familias. Si
soy campesino, me uno a un paro agrario y el presidente dice que tal paro no
existe, no debo querer al señor que escogí en elecciones porque me decepcionó y
rebajó mi sustento y mi estilo de vida que hace parte de la esencia de este
país.
Por
otro lado, si soy una persona de clase media que se esmera por surgir día a
día, que estoy empezando un hogar o si estoy buscando un lugar propio para
convertirlo en mi hogar y mi espacio, debo pensar que Santos ha sido un buen
presidente porque en su administración se ejecutó el programa de subsidios para
obtener casas a precios módicos y facilidades de pago. Ahora hay más
oportunidades de crear o reconstruir mi hogar con mi familia, que tal vez tome
varios meses, pero que al final será mío.
Por
lo tanto, vuelvo a mi pregunta inicial, ¿acaso hay un manual de requisitos para
segmentar una buena persona y a una mala persona? O ¿qué señales debo reconocer
para asegurarme que cualquier persona que conozca sea buena o mala? Estas son
preguntas de reflexión y complejas como la de, ¿quién es mejor? ¿Santos o
Uribe? La controversia no se hace esperar y las opiniones se dividen
inmediatamente causando disgustos algunas veces. Así todo apunte a que un señor
presidente sea bueno o malo, hay que tener en cuenta que también es una persona
común y corriente, a pesar del gran título que carga, y que como todo ser
humano a veces acierta y a veces no. Quizás la clave está en mirar con una lupa
los resultados favorables y cuántos de ellos han beneficiado el crecimiento
económico, político, social y cultural para nuestro país. Es allí cuando
argumentaremos si nuestro presidente actual valió la pena o no.
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